Demasiado tarde para lágrimas
Por Ricardo Roa: EDITOR
GENERAL ADJUNTO DE CLARIN
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13/12/11
En tiempos excesivamente lejanos, se
consideraba que el sexo era pecado antes del matrimonio y que el honor de una
mujer mancillada podía ser reparado si el hombre le proponía casamiento, según
las normas de la augusta religión.
Desde entonces la figura del avenimiento
está en nuestro código: la pena queda sin efecto a cambio de un desagravio. Ese
anacronismo propició la libertad de Marcelo Tomaselli, que había ido a
la cárcel por violar a fuerza de cuchillo a su ex mujer Carla Figueroa. Ella
retiró la denuncia pero tras el casamiento que lo sacó de la cárcel, Marcelo la
asesinó a puñalada apenas ocho días después .
Ahora nos enteramos que los jueces que lo liberaron
nunca tuvieron en cuenta que Tomaselli, violador y violento, podía
hacerle daño a Marcela. Uno de ellos, Gustavo Jensen, dijo: “nadie planteó,
jamás de los jamases, que este hombre podría haber tenido una personalidad
psicopática”
¿Es que eso no debían planteárselo, ante todo,
ellos mismos, los jueces que iban a dejarlo libre? Jensen confiesa que
asumieron la más estrecha de las perspectivas: la de no percibir. Su
trabajo consistió en discutir si Carla pidió casarse por su propia voluntad o estaba
presionada.
Miraron hacia otro lado .
¿Le hicieron pericias a Tomaselli? ¿Y a ella? Carla
tenía apenas 19 años y un hijo de 2 con Marcelo. Arrastraba una historia atroz:
su madre había sido asesinada por su padre, que está preso. Visitó a su ex pareja,
que también era su violador, en prisión. Pidió el casamiento. El fantasma
de seguir el horrible destino de su madre debió haberla rondado: sin atreverse
a dar la cara, confesó en un programa de TV que Tomaselli había querido
matarla.
Tenía miedo y la dejaron sola. Solísima con su hijito y ante
la muerte. La Justicia es una institución más amplia de lo que reza la mera
letra de los códigos. Cuando el avenimiento se convirtió en figura legal, la
psicología propiamente dicha no existía. Increíblemente, el pasado se
abalanzó sobre Carla. El pasado histórico y su pasado personal. Y ahora ya
es demasiado tarde para lágrimas.
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